viernes, 28 de agosto de 2009

CERTEZA


Mientras te regalaba los libros de mi biblioteca te dije:
-Hubo un tiempo en el que creí que podría encontrar la sabiduría en los libros.
-¿Y lo conseguiste?-Me preguntaste
-No, la sabiduría no se dejo encontrar, pero libro a libro aprendí que ella existe y está en algún lugar, no lejos de aquí.
-¿Y no es lo mismo? ¿No crees que se puede decir que descubriste la sabiduría encontrando la evidencia de su existencia?
Después de muchos años con los ojos secos, lágrimas de felicidad volvieron a ellos con el fragor de la revelación que tanto tiempo había estado buscando. Tú las viste resbalar por mis arrugas y me devolviste los libros.

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