" Junto con los libros debería venderse el tiempo suficiente para leerlos"-(Arthur Schopenhauer-Filósofo alemán)
PAPELES QUE FUERON VIDAS
"La letra calla sobre el papel mientras los humanos ojos no llegan con su luz a ella"-(Álvaro Cunqueiro)
sábado, 31 de enero de 2026
miércoles, 28 de enero de 2026
Brócoli, mocos y otras catástrofes: Tras un delantal, mil oficios
Brócoli, mocos y otras catástrofes no es solo un libro de anécdotas escolares: es un retrato honesto, tierno y, espero que divertido ,de un trabajo tan imprescindible como invisibilizado. Desde el comedor escolar —ese territorio donde el puré puede convertirse en arma arrojadiza y una servilleta en objeto de consuelo—, he intentado recoger las pequeñas historias que rara vez llegan a contarse.
La voz es anónima, pero profundamente colectiva. Podría ser la de cualquier monitora de comedor, cuidadora silenciosa de rutinas, conflictos, lágrimas y risas. Aquí no importan los datos personales, sino la experiencia compartida: la de quienes sostienen el día a día de la infancia sin aplausos ni focos, pero con una paciencia infinita y una cuchara siempre en la mano.
Entre brócolis rechazados, mocos inesperados y catástrofes aparentemente mínimas, el libro construye un archivo emocional de la niñez. Cada episodio, por pequeño que parezca, encierra una victoria, una derrota o una lección.
Leer estas páginas es sentarse en el comedor, observar, reírse (a veces por no llorar) y reconocer la importancia de quienes cuidan cuando nadie mira.
Este libro lo he escrito desde la experiencia y desde la necesidad de homenajear a todas las trabajadoras y trabajadores de ese lugar tan poco reconocido ,tan cotidiano y lleno de humanidad
viernes, 2 de enero de 2026
LO QUE HE LEIDO ULTIMAMENTE
Los suicidas del fin del mundo-Leila Guerreiro
A finales de los años noventa, en Las Heras, un
pueblo aislado de la Patagonia argentina, ocurrieron los trágicos
acontecimientos que se reconstruyen en Los suicidas del fin del mundo:
una serie de suicidios de adolescentes (se cree que fueron alrededor de 22,
aunque no existe una cifra oficial).
Leila Guerriero viajó allí, investigó durante meses y trabajó con
entrevistas, archivos, testimonios y observación directa. Con un tono contenido
y respetuoso, la autora construye una crónica periodística de lo sucedido:
muestra los hechos sin dramatismos ni morbo. Primero presenta el contexto
social, económico y emocional del pueblo; luego observa, escucha y deja que
sean las voces de los habitantes —padres, amigos, docentes, médicos— de las
víctimas las que vayan construyendo el relato.
Aunque los testimonios se contradicen y se superponen, y dejan más
preguntas que respuestas, la escritora transmite magistralmente la desolación,
la incredulidad, el miedo y las sospechas. No hay una verdad única: todas las
versiones que se nos muestran son parciales e incompletas. Tampoco hay la
consolación de una causa cerrada que permita olvidar y cicatrizar las heridas
con una revelación definitiva de lo que realmente sucedió. El libro deja,
inevitablemente, una sensación de tristeza.
Aun así, es un libro que recomendaría por varias razones: por la escritura
precisa y honesta de la autora, por la magnitud de un drama tan terrible como
misterioso y porque, para mí, un hecho real —aunque haya ocurrido al otro lado
del mundo— es siempre una forma de conocer y dar voz a las víctimas anónimas de
las tragedias.
Aquí se cuenta la historia de dos
hermanas en Lanzarote, cuya rutina infantil se ve marcada por un juego cercano
a un volcán llamado El Ahorcado y mucho más. Lo que comienza como un ritual
inofensivo se transforma en una experiencia que genera miedos, silencios y
culpas, mientras las niñas enfrentan una tragedia que no se narra
explícitamente, sino que se percibe en la intensidad del relato.
La novela se construye a partir de recuerdos, fragmentos de la vida
cotidiana y símbolos para hablar de la infancia y de los traumas sin resolver
que permanecen a lo largo de la vida. La historia funciona más como un espejo
de lo que queda sin decir y de cómo la protagonista procesa su pérdida.
Lo que más me impresionó es cómo la autora transmite tensión y emoción con
recursos mínimos. Cada escena, cada diálogo, por insignificante que parezca,
tiene peso. El ritmo es fragmentario pero coherente: la repetición de acciones,
los detalles cotidianos y las voces que se insinúan construyen un clima que
atrapa.
No es un libro lineal, y su fuerza reside precisamente en eso: obliga al
lector a completar los vacíos y a acompañar a las hermanas en un mundo que se
descompone lentamente. Lo recomendaría por su escritura sobria y precisa, capaz
de transformar lo aparentemente simple —un juego, un paseo— en un relato
profundo sobre la memoria de la infancia.
Nuestra
guía en este libro es un personaje peculiar: una mujer llamada Janina,
independiente, amante de la astrología, defensora a ultranza de los animales y
obsesionada con resolver por su cuenta los misteriosos crímenes.
Pero
no nos engañemos: no es una trama policial tradicional. No hay pistas ni
investigaciones inteligentes; más bien, se construye a través de pensamientos,
actos y relaciones humanas que crean una atmósfera claustrofóbica y difusa.
Tokarczuk
escribe muy bien. Es capaz de enganchar al lector con capítulos breves a una
historia angustiosa e impredecible, donde los personajes son
extraordinariamente realistas y hasta el paisaje funciona como un elemento
activo y vivo.
Me
ha gustado especialmente porque la fuerza del libro reside en la mirada
constante hacia lo ambiguo: nadie es completamente inocente ni culpable, y eso
nos obliga a prestar atención a lo que no se dice tanto como a lo que ocurre y
lo recomendaría por su capacidad de usar un crimen como punto de partida, no
para resolverlo, sino para mostrar las diferencias y conflictos entre los
personajes.

Un verdor terrible es un libro que se sitúa en la frontera
entre la crónica, el ensayo y la ficción. A partir de historias reales del
mundo de la ciencia —como las de Schrödinger, Heisenberg, Gödel o Oppenheimer—,
Labatut explora las tensiones entre el conocimiento extremo y sus consecuencias
éticas, psicológicas y humanas.
No
es una biografía tradicional ni un texto de divulgación científica. Labatut
mezcla hechos con reconstrucciones narrativas, a menudo intensas y fragmentadas,
y lo hace sin delimitar claramente dónde termina la realidad y empieza la recreación.
Eso puede incomodar, porque no hay respuestas claras, solo relatos que muestran
cómo el avance científico también puede abrir puertas peligrosas al pensamiento
y a la humanidad.
Lo
que más destacaría es la manera en que el autor conecta ideas complejas con anécdotas humanas que a veces rozan lo inquietante. Cada
capítulo funciona casi como un cuento independiente y, sin embargo, todos
terminan dejando una sensación de vértigo: los descubrimientos que transforman
el mundo también cambian la forma en que vemos la vida, la muerte y lo
desconocido.
No
es un libro fácil, porque yo, totalmente profana en ciencias, tuve que
prestarle atención completa y aceptar la imposibilidad de comprender en su
plenitud muchas de las nociones científicas que expresa. Pero tiene algo que me
ha encantado: mantiene un pulso narrativo fuerte y un estilo que no se conforma
con simplificar, aunque hace el esfuerzo de expresarse de manera que incluso
las mentes menos familiarizadas con la ciencia podamos seguirlo, aunque sea
parcialmente.
FRASE DE ENERO
No hay entretenimiento tan barato como la lectura, ni ningún placer tan duradero.
(Mary Montagu-escritora británica)
domingo, 14 de diciembre de 2025
LO QUE HE LEIDO ULTIMAMENTE
Manifiesto cuerpa es
un libro que no se limita a leerse: se queda resonando en el cuerpo mucho
después de cerrar sus páginas. Paula Aparicio propone un texto íntimo y
político a la vez, donde el cuerpo deja de ser un simple contenedor para
convertirse en territorio. Para mí es un libro necesario pues nos hace repensar
la idea de “cuerpo” desde una mirada feminista y crítica, rompiendo con las
normas que lo han definido históricamente. El uso del término “cuerpa” no es
casual: es una declaración de intenciones, una forma de nombrarse para existir
fuera de los márgenes impuestos.
Los grandes aciertos que
le veo a este libro son; su capacidad para conectar lo personal con lo
colectivo, como incomoda en algunos momentos, pero acompaña en otros ,y como
cuestiona la relación que tenemos con nuestros cuerpos, con el deseo, con la
mirada ajena y con las violencias-explicitas o no-que los atraviesan. También
es sencillamente directo, honesto y poético sin caer en excesos. No busca
adoctrinar, sino abrir preguntas y grietas por donde repensar(nos).
En definitiva, creo que
es un libro necesario y se lo recomiendo especialmente a quienes buscan
lecturas feministas que no se queden solo en la teoría, sino que bajen al
cuerpo, a lo cotidiano y a lo emocional. Pues es una invitación a habitarse con
más conciencia, más cuidado y, sobre todo, con más libertad.
Me ha gustado
especialmente la estructura coral del libro. Cada voz aporta una mirada
distinta y eso te permite ir recomponiendo la historia poco a poco,
cuestionando a los personajes y también los propios juicios. No hay verdades
absolutas, solo versiones atravesadas por el miedo, la culpa y la necesidad de
creer que se ha hecho lo correcto.
Es el segundo libro que
leo de Piñeiro y no será el último.
Esta ha sido una de esas lecturas que se
disfrutan aun no siendo un libro de respuestas claras ni explicaciones
sencillas ; al contrario, Uketsu construye una atmósfera
perturbadora a partir de lo extraño, lo incompleto y lo que aparentemente no
encaja. Mientras leía, tenía la sensación constante de que algo no iba bien,
aunque no siempre pudiera entender exactamente qué era. Tal vez por eso me ha
gustado.
Uno de los aspectos más
curiosos es el uso de las imágenes como eje narrativo. Los dibujos y esquemas
no están ahí solo como complemento, sino que forman parte esencial del relato.
Mirarlos con atención se vuelve casi tan importante como leer el texto, y eso
hace que la experiencia sea mucho más activa y absorbente. Como lectora, sentí
que tenía que implicarme, no perderme ni una coma (si era preciso volver atrás
y releerlo) y sacar mis propias conclusiones.
La narrativa es
inquietante precisamente porque no lo explica todo. Por eso no es un libro para
todo el mundo ni para leer con prisas. Requiere atención, paciencia y cierta
disposición a dejarse llevar por lo raro. A mí me funcionó muy bien porque
disfruto de las historias que juegan con lo psicológico y que confían en
la inteligencia del lector en lugar de dárselo todo hecho.
Cometierra es una novela que se lee con el
corazón encogido. Es una historia dura, violenta, pero, también, es bella y
capaz de conmover sin recurrir al exceso de dramatismo.
En ella se habla de
pobreza, feminicidios, injusticias, de dolor y miedos, contado sin adornos ni
consuelos. Pero se equilibra porque hay un mensaje muy sutil pero cierto que
habla de empatía, de la unión de aquellos que se sostienen a pesar del derrumbe
y de esperanza.
Es la historia de
Cometierra, una muchacha que, le pese o no, tiene un don que es al tiempo su
condena. Cuando come tierra ve cosas que otros no pueden ver: sabe el destino
de los desaparecidos, de los que dejan de ser buscados, los destinados a ser
olvidados por el sistema.
Como me gustó el libro
también he visto la mini serie inspirada en él y me ha parecido bastante fiel a
lo que transmite el libro.
Para concretar diría que
es un libro breve, doloroso y difícil de olvidar.

Fulgencio Argüelles ha
construido en El desván de las musas dormidas un relato íntimo
sobre la infancia, el paso del tiempo y las huellas que dejan los afectos. Como
en todas sus obras, la narración es serena, emotiva ,con un punto de
melancolía Y como todas sus historias esta
también conserva esa sensibilidad para observar lo cotidiano, para
detenerse en los detalles pequeños pero significativos, y para mostrar la
naturaleza de todas las cosas con delicadeza.
El libro está lleno de reflexiones entrañables, de esas que una termina
anotando en un cuaderno para no perderlas. Invita a leerlo despacio, a
detenerse en cada renglón, a contemplar la vida desde una perspectiva pausada y
soñadora. Es una belleza lo que cuenta y como lo cuenta por eso Fulgencio
Arguelles es uno de mis autores preferidos, porque, escriba lo que escriba,
siempre es un grandísimo placer leerlo.
En Carnada la protagonista es una
niña de trece años que carga sobre sus espaldas el estigma de la mala suerte en
un pueblo pequeño y gris donde la suerte no pertenece a nadie.No sabría explicar muy bien porque
me ha resultado una novela atrapante. Tal vez haya sido que, sin que se note,
la tensión te va contagiando, se presiente la tragedia en los pequeños detalles
y durante toda la historia te mantienes en alerta. Los protagonistas son el
corazón de la novela: tan reales y cercanos que sientes que vives junto a ellos
compartiendo sus miedos, dudas y desamparos.
Se podría decir de este libro que es
preciso y cercano, todo transmite autenticidad por eso resulta tan absorbente.
lunes, 1 de diciembre de 2025
FRASE DE DICIEMBRE
La lectura a todos nos hace inmigrantes. Nos lleva lejos de casa… pero lo más importante es que nos encuentra hogares en todas partes.
(Jean Rhys –Novelista anglo-caribeña)
sábado, 1 de noviembre de 2025
FRASE DE NOVIEMBRE
La fantasía es
perfectamente respetable. Es más: la mayoría de las obras maestras de la
literatura podrían considerarse fantasía o tienen algo fantástico. La gente
habla de "literatura respetable", pero no hay razón para tal
distinción. Yo quiero todo lo que pueda caber en una novela, desde la belleza
del lenguaje al misterio pasando por unos personajes poderosos y una buena
historia.
(Patrick Rothfuss -Escritor
estadounidense)










